Puro divertimento. Entretenido thriller de un Roman Polanski de tintes chabrolianos que abandona sus derroteros horteras (su gran pega cuando se pone a buscar culpables) y realiza una película adulta y apta para todos los públicos. Un reparto extremadamente solvente capitaneado por un recuperado Ewan MacGregor, un resucitado Pierce Brosnan (excelente en su rol de político), la siempre brutal Olivia Williams y Eli Wallach en un pequeño (pero importante) papel. Además es divertido ver los paralelismos entre las últimas vivencias de Polanski y este Adam Lang. No es ni el euro-refrito que parece ser a la hora de ver el cartel, ni el clásico que se atreve a apostar algún crítico, pero es una de esas películas que te reconfortan con el cine como arte del engaño.
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Etiquetas: Cine, Roman Polanski
